Happy hour. Hora feliz. Sólo funciona después del trabajo. Sólo funciona para quienes tienen trabajo, y después de una agotadora jornada de producir para la patronal, sólo queremos distendernos un rato con nuestra amistades, después de ser útiles en algo. Los amigos, los hermanos de la vida. Algunos entienden que el happy es para tomar más barato, pues hay ahi una tergiversación del sentido primitivo de la creación de tan espectacular idea: parar un rato, hacer una pausa, desacelerarnos. Por ende, el happy hour no funciona para quienes no tienen trabajo sea formal o el trabajo que las mujeres hacen en la casa, o sea, no funcionan para los que no hacen nada, tampoco funciona para aquellos que no tienen amigos, o sea, no los quiere nadie. y que no han construido en la vida afectos. Así que no miren en menos los happy hour. Los que no reúnen estas condiciones sólo son parroquianos en el Bar de Moe. No estoy haciendo una apología del alcoholismo, si no que pongo las cosas en su lugar.
Los calzones de Bridget Jones
Hay ciertas realidades que nos caben a todas
martes, 29 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Boludas al pedo
Con esto del frío tengo un poco más de tiempo para estar en el chat o en facebook. Increíble lo que uno sabe a través de los estados. Los estados de ánimo, quién anda con quién, a quién dejaron con las trenzas hechas y alborotadas o alborotados, las tendencias políticas, los cariños, los anhelos y un largo etc. Me causa gracia cuando alguien pone en los estados, indirectas o reproches, nada más natural y típico del ocio, que no es malo, cada uno sabe como mata el tiempo. Me muero de risa, tratando de adivinar las horas que se pasan algunos o algunas, buscando frases para envenenar, para decir cosas sin decirlas, estamos claros que hay ingenio en la maldad, pero bueno será. Me gustan los posteos de mi amiga Tamara que es muy ingeniosa, y que obvio, siempre carga frases o imágenes cargadas de simbolismo y tendencias políticas y que nos ayuda a analizarnos como país o como sociedad. Increíble. Nada que ver con las taradas que te ponen estupideces por la tangente, o frases llenas de faltas ortográficas, en lugar de leerlas te dan ganas de pasarles un diccionario. Pero bueno, ya nadie lee un libro parece. Nada más triste que un varón o mujer ignorante. Dejen de multiplicarse, boludas al pedo!
domingo, 3 de abril de 2011
Carta a una amiga viajera
Hola Claudia:
Ayer fui a ver a tu mamá. Le conté que soñé con vos el otro día y que en el sueño te acusaba que desde que te habías ido ella ya no comía, que sólo peñizcaba una pera y a veces un yogur. Tu papá no quiere que pasen la aspiradora, dice que no soporta los ruidos fuertes. Yo creo que él se acuerda de que solo vos aspirabas en la casa. Ellos se pelean todo el día, pero a su manera se apoyan.
El jardín está lindo, pero tu mamá ya espera que las hojas se empiecen a secar porque ya sobre la ciudad está cayendo la oscuridad y el frío que trae el invierno. Yo le regalé un arbolito, que puso cerca de la puerta. Y ahí está asomándose a la vida, tímido y flacucho.
He ido a tomar un café con Doña Katie, ella tiene una foto tuya debajo de la mesita de la tele, la que me regaló tu mamá la tengo guardada porque quiero acordarme de vos cuando estabas acá con nosotros, por eso tampoco voy al cementerio. Tienen mucha tristeza las flores muertas que acompañan a los viajeros en sus tumbas. Ellas también están muertas.
Cuando ando por el centro igual me imagino que de repente aparecerás con tu vieja del brazo, comprando algo lindo o algo para tomár el té.
Te echo mucho de menos, sobre todo porque no tengo con quien pelar a la lesa de ya sabés quien. Esa sigue boluda como siempre.
¿Sabés? Hoy me bajó la pena. Es tan injusto tu sufrimiento, tu muerte, tu ausencia.¿A dónde estarás?
Me quedé con ganas de despedirme de vos, mil veces quise hacerlo, pero no pude. ¿Cómo iba a decirte que te vaya bien si yo no quería que te fueras? No así, tan de golpe, tan triste.
Tu mamá te cambia las sábanas y el plumón siempre y juega en tu computador. Yo sé que ella revisa mil veces tu ropero y lo huele. Yo subí a tu cuarto y sentí ese olor a limpio que suele tener tu casa y reviví todo, de cuando estabas en tu cama con esos dolores y yo sosteniendo tu mano que era lo único que podía hacer. Sostenía tu mano porque no quería que te vayas. Todos lo haciamos.
Ah, están los libros que te regalé. No los leiste. En todo caso eran de Isabel Allende, a quién le importa leer si uno emprende el viaje.
Te cuento que Nicolás, ¿te acordás que te lo presenté en el 1900 para que pololearan? está enfermo de cáncer. Ajaja, me acuerdo que ninguno de los dos se cayó bien. Mi trabajo como Celestina, muy mal. Lo hice en buena onda, en todo caso.
Bueno, te dejo. No te me aparezcas en los sueños, me hace mal. ¿Dale? Te quiero mucho y siempre serás mi mejor amiga, aunque no te haya conseguido novio, sorry! Te extraño, pero sé que estás bien en dónde estás. Un beso.
PD: No encontré otra foto mejor. Nunca nos sacamos fotos juntas.
domingo, 20 de marzo de 2011
Yo, Asperger (Declaración de incompetencia en cuestiones del corazón)
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| Te envío mis lágrimas en esta carta. |
Vamos al grano. Sí, es verdad que tengo problemas con la autoridad y con aceptar las reglas sociales, tengo una gran resistencia al cambio, tengo graves trabas en la comunicación y falencias ciclópeas en la interacción con el sexo opuesto. Sí, señores, soy Asperger, me declaro incompetente en cuestiones del corazón. Tengo una inteligencia normal, pero no entiendo a la gente.
Ejemplos?... por montones. Usando yo un anillo de acrílico, le hice notar a un muchacho que compartía conmigo un café, que ese accesorio era como de juguete, él me dijo "la diferencia, es que lo usa una muñeca". Cualquiera caería redonda, más yo no. Le dije "acaso, crees que soy de plástico, una fantasía estereotipada"! Creía acaso, aquel infame, que con aquel supuesto piropo, yo me derretiría en sus brazos, Aja! Pues no. Quién se creía que era yo Madame Bovary? Que me deshojaría como la sutil rosa cuando el sol de otoño quema sus pétalos? Pues no, analfabeto funcional! ¿Creías que era Julieta pidiéndole a Romeo en el balcón que cambiase su apellido, para que se amaran por siempre jamás? Ah? Pues no.
Un chico me envió flores y una tarjetita con mi apellido mal escrito. Las flores eran de plástico. Me decepcioné. ¿Qué tenían las flores de plástico, acaso ese simple acto no conllevaba un acto de amor o de fraternidad de por sí?
La última que me mandé no la voy a revelar. No sé. El amor es inescrutable para mí, sus juegos inefables. Me declaro incompetente. Soy de las que se animan y luego se retractan, por temor. “No tengo temor de escribirte mil cartas, tengo temor de desdecirme”.
Obviamente sufro de alguna forma de Asperger, no entiendo la quinésica del amor, si alguien extiende la mano para acariciarme la mejilla o sacarme una pestaña que está perdida en mi cara debajo de la nariz, me inmovilizo, me quedo roja o me escapo, retroceso, me siento acosada. Sudo y salgo corriendo.
Si alguien no está para mí, por cualquier motivo mundano y profano, mi cabeza se escapa en cavilaciones descollantes y absurdas. Entro en pánico, pienso que no me quiere, que no le gusto, que tiene otra, que ya no soy su amiga, que lo aburrí y simplemente me derrumbo, me desarmo.
Estoy atorada en un mundo donde todos parecen tocarse, besarse, amarse, conectarse, más yo por alguna razón que desconozco no entiendo esos juegos, estoy ajena a ellos, o los encuentro invasivos o mis manos se inmovilizan como si fueran de yeso. No puedo alcanzar lo que quiero, por más que lo desee con todo el alma. Son inexplicables las miradas, los gestos, los guiños, los suspiros, todo tiene una explicación distinta para mí, y eso me lleva a que próximamente hablaré de mi otro síndrome, el del Cubo Rubik, soy una chica Rubik, pues para mí todo es un acertijo y todo debo descifrarlo, mientras tanto, la vida!
Les dejo un regalo. Disfrútenlo. (Obviamente todo esto es ficción, más o menos)
MARY AND MAX (TENGO LA PELICULA, PERO NO CARGO NUNCA)
http://www.youtube.com/watch?v=EnZiW0sVS2c
http://www.youtube.com/watch?v=WGCFWqexxC0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=2Gp_d5VraQE&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=fJPY2VKs7Wc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=ux7mCL-SALU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Gcp2zAfhnbc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=_LxfqxPAV94&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=9372R5sFjdg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=MwomTNs4Rac&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=WPKsMVDQvfs&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=0SoBUeuMlTQ&feature=related
Sin llorar!
http://www.youtube.com/watch?v=WGCFWqexxC0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=2Gp_d5VraQE&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=fJPY2VKs7Wc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=ux7mCL-SALU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=Gcp2zAfhnbc&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=_LxfqxPAV94&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=9372R5sFjdg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=MwomTNs4Rac&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=WPKsMVDQvfs&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=0SoBUeuMlTQ&feature=related
Sin llorar!
domingo, 13 de marzo de 2011
Mis ojos no te mirarán más (Catálogo de mis decepciones)
La culpa es mía y solo mía. Me prometí no caer en mi propio juego y lo volví a hacer.Lean.
No recuerdo mis decepciones en forma cronológica pero haré una selección de las mejores (peores).
1. Me dejaron plantada el día de mi cumpleaños. Vestida y con la pata enyesada. La excusa: ¡A se me olvidó!
2. Me gusta tu hermana, no tú. Sos la mejor cuñada del mundo!
3. Me gusta tu amiga, me hacés gancho con ella?
4. Eran gays, todos lo sabían menos yo.
5. Me engañó. No pudo con la culpa y me lo contó, sin lágrimas ni arrepentimientos. Me dijo que eran cosas que pasaban.
6. El no me quiere, sólo juega conmigo.
7. Era el novio de mi jefa, pucha.
8. Está enamorado de una mujer casada, mayor y promiscua, que no lo quería, pero él pensaba que podía hacerla cambiar de opinión.
9. Esperé por el 5 años y eligió a otra.
10. Me dijo que no me quería y decidió volver con su ex novia, una que tenía un hijo con otro. El la perdonó.
11. Me dijo que le gustaba su amiga y mi amiga se metió con él.
12. El no tenía opinión al respecto de nada, ni de mí ni de nada.
13.Pensé que era tímido. Yo me engañé. Fue mi culpa. Si hoy lloro es mi culpa. Pero estos ojos no van a volver a mirarlo. Aunque él no se dé cuenta. Está ocupado en otras cosas. Eres la decepción número X.
Por estas cosas y otras más, no voy a enamorarme nunca más, ni siquiera pensar en ello.
No recuerdo mis decepciones en forma cronológica pero haré una selección de las mejores (peores).
1. Me dejaron plantada el día de mi cumpleaños. Vestida y con la pata enyesada. La excusa: ¡A se me olvidó!
2. Me gusta tu hermana, no tú. Sos la mejor cuñada del mundo!
3. Me gusta tu amiga, me hacés gancho con ella?
4. Eran gays, todos lo sabían menos yo.
5. Me engañó. No pudo con la culpa y me lo contó, sin lágrimas ni arrepentimientos. Me dijo que eran cosas que pasaban.
6. El no me quiere, sólo juega conmigo.
7. Era el novio de mi jefa, pucha.
8. Está enamorado de una mujer casada, mayor y promiscua, que no lo quería, pero él pensaba que podía hacerla cambiar de opinión.
9. Esperé por el 5 años y eligió a otra.
10. Me dijo que no me quería y decidió volver con su ex novia, una que tenía un hijo con otro. El la perdonó.
11. Me dijo que le gustaba su amiga y mi amiga se metió con él.
12. El no tenía opinión al respecto de nada, ni de mí ni de nada.
13.Pensé que era tímido. Yo me engañé. Fue mi culpa. Si hoy lloro es mi culpa. Pero estos ojos no van a volver a mirarlo. Aunque él no se dé cuenta. Está ocupado en otras cosas. Eres la decepción número X.
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| Mis ojos no van a mirarte más. |
viernes, 18 de febrero de 2011
Los siúticos
Hay palabras que son como balas. O como balas y cuchillos. Así empieza el libro de Óscar Contardo "Siútico", en el que despelleja la vida social chilena y sus divisiones. Muchas veces hemos escuchado las palabras cuico, roto, ordinario, flaite, mediopelo, pobretón, chula (sssshula) y un largo y despectivo etc.
Ayer, en un bar o pub de la ciudad, estaba con unos amigos y nos enfrascamos en una conversación que tenía como tema principal a los siúticos. Casi como si fueran una especie distinta a la raza humana, comentamos los alcances de la palabra siútico y los comportamientos que estos ejemplares exiben para según ellos distinguirse del resto de la población urbana. Los siúticos vienen a ser aquellos personajes que provienen de clases sociales bajas o medias y que de pronto por distintas razones comienzan a emerger y se instalan en las clases sociales más altas, convirtiéndose en burgueses o en rotos con plata, pero por más poder adquisitivo que posean se les nota que son nuevos ricos. Ser siútico en Chile, es casi mala palabra, porque es más "digno" ser pobre o roto, que aparecido o cuico falso.
Bueno, la historia es que mis dos amigos que son chilenos y que conocen a los siúticos y los olfatean a muchos metros, comentaron las historias de una conocida suya, la que estaba sentada en la mesa de enfrente.
Se conoce a un siútico _señalaron_ porque siempre habla de millones y cuenta que lo que usa es de primer nivel. "Esta parka de cuero la mandé a buscar a Estados Unidos y me salió 700 mil pesos y tiene incluido un GPS", dicen que dijo la nueva rica, y que por ello no se la sacaba nunca. También comentaron que la gente que siempre ha tenido no demuestra su plata ni anda mostrando sus adquisiciones como trofeos u ostentaciones para el resto. La gente que "siempre tuvo" muchas veces es más ahorrativa que los nuevos ricos que se gastan todo derrochando en cualquier cosa. Y muchas cosas más. La verdad que yo habiendo leído el libro que antes mencioné me causó mucha gracia ver el manejo del tema que tenían mis amigos sin haberlo ni siquiera hojeado, porque como me pude dar cuenta los siúticos son una especie distinta que se huele a lo lejos y se repele. Jajaja.
sábado, 12 de febrero de 2011
Harry Soto (Un mago magallánico)
Estaba pensando la suerte que tienen ciertas personas de inventar cosas o personajes que nadie ha inventado antes, y que dado su extrañeza u originalidad, se hacen muy famosas. La literatura y el cine está lleno de ejemplos y a veces uno suele pensar que ya no hay nada que inventar que todo es parecido a algo que ya se ha inventado. Silvina Ocampo decía un poco de eso, aunque uno debería reconocer que otros autores les importa bien poco si sus ideas "originales" se parecen a otras ideas antes escritas.
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| De Harry Potto (de Botella) |
La cosa es que se me ocurrió que uno podría inventar personajes nuevos de otros que ya están hechos, (un plagio descarado con cara de parodia o algo así). ¡Oh, Oh! mirando en internet ya se le había ocurrido a otros, pero bueno. La verdad que hay muchos sitios, páginas, fotos y etc, donde se reburlan de Harry Potter, personaje del cual justo yo también quería hablar. Viajando en la web encontré parodias del aprendiz de mago, como la zarpada de El bananero.com, con su versión Harry, el sucio Potter, o Harry Potto y la Raja Filosofal (The Clinic), otras como Harry Potto de Botella y la Pelela de Fuego o el Santuario de Harry Poto.
La historia es que yo quería hacer una versión más magallánica del Harry Potter o Harry Potto, a quien llamaría Harry Soto. Haría del mago lo que ya muchos otros al parecer hicieron, darle un aire más chileno o mejor, hacerlo un hechicero magallánico, con acento y todo.
La primera entrega sería Harry Soto a los piedrazos, la segunda Harry Soto y la cámara de gas, la tercera parte se llamaría Harry Soto y el prisionero Alacalufe, la cuarta Harry Soto en Tierra del Fuego, la quinta Harry Soto y el gato Félix, Harry Soto y el misterio del precio del gas , la sexta y la última Harry Soto y las reliquias de Mateo Martinic.
Los objetos del mago creado por J.K. Rolling son muchos y dan pie para que esta autora piense en realizar una enciclopedia de los objetos y cosas del mundo de Harry Potter.
Uno de estos objetos mágicos sería el Autobús Noctámbulo que es un vehículo que transporta a magos abandonados o perdidos. Para hacerlo más llamativo lo pintaríamos de amarillo, con la diferencia de que no transportaría personas perdidas sino que los propios buses serían los perdidos, (ya dijimos que ya todo está escrito).
Harry Soto tendría un Mapa del Merodeador que se llamaría el Mapa del Copuchento y al terminar de ocuparlo diría "La cagada ya está hecha", en lugar de "Travesura realizada".
Chivatoscopio (le dejaremos el nombre original) es una perinola que detecta personas enemigas o que quieren hacer daño. Este artefacto se lo tiene que ir a robar a la Liliana Kusanovic o a Miguel Sweitze (quien es el príncipe Mestizo, porque uno nunca sabe de qué lado está.)
Un objeto que nos saltaríamos sería el Pensadero, que es el instrumento que ayuda a aclarar la mente de los magos que poseen mucha información. Ese no lo ocuparía nuestro héroe, ya que como lo haremos estudiar en un colegio municipal, no es mucho lo que tiene en la cabeza.
En el mundo de Harry Potter, los personajes son recurrentes de las tiendas de dulces donde saborean grageas de todos los sabores de Bertie Bott, ranas de chocolate, sorbete de límón, plumas de azúcar y varitas de regaliz. En el mundo se Harry Soto sólo habrán choripanes con leche con plátano y pan con ruibarbo.
Tendría una escoba voladora reguleque a la cual activa diciendo "Te wolaste!!". El Caldero Chorreante, que es una posada pequeña que sólo pueden ver los magos, lo cambiariamos por "El Completo Chorreante", o por el Kiosco Roca.
La Casa de los Gritos, que en la ficción de Potter contiene fantasmas y espíritus malignos, la cambiaríamos por la Intendencia y se impediría que se tome el Brebaje parlanchín, para que no se hablen tantas wevadas allí adentro.
Continuará... (Me cansé.)
viernes, 4 de febrero de 2011
Yo soy tu padre (Reflexiones novelescas)
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| Tenía sus buenas cejas, la María Mercedes. |
Ahora que estoy de vacaciones, he tenido oportunidad de mirar las telenovelas de la tarde y he llegado a las siguientes conclusiones;
1. ¿Por qué todas las protagonistas son vírgenes, pueblerinas y nunca se habían enamorado? O sea, no tenían vida antes de conocer al patrón de la estancia o al jefe de la multinacional. ¿Qué... en los pueblos no hay hombres?
2. ¿Por qué siempre están todas peinadas y maquilladas aunque se vengan levantando de la cama? ¿Por qué siempre están atentas al teléfono, no tienen otra wea que hacer, limpiar la losa, asear el baño, lavar la ropa?
3. ¿Por qué se quedan embarazadas a la primera? Súper fértiles las weonas.
4. ¿Por los pensamientos los hacen en voz alta, onda; "nadie sabrá nunca jamás que yo envenené a Juan Alfredo de Dios", o "Nadie debe saber que no estoy embarazada y que lo que tengo en la panza es el almohadón que le robé al gato".
5. Típico que son adoptadas o robadas y que el más malo o mala de la novela es el padre o la madre.
6. Además, es típico que como eran pobres no tenían educación y les hacen un curso intensivo y salen hablando en inglés y son señoras de la alta sociedad express. Uno se la pasa la vida estudiando y tiene dudas lingüísticas todo el tiempo y ellas son superadas en cuatro meses y dos semanas.
Los guionistas deberían tener nuevas ideas, por ejemplo, ¿por qué no hacen una novela basada en un amor que surja en el robo a una Copec, o sea , un amor flaite, o que los protagonistas se conocieron robando ganado en agua fresca o en la manifestación en contra del alza del gas? O en una fila pidiendo un subsidio para el agua o alegando en el Sernac porque en la casa comercial le están robando.
Hasta corazón de escarcha estaba estereotipada, él un peón y ella la hija del patrón. O sea, si sólo fuera por eso, deberíamos emigrar al campo y traer nuestra canasta como cuando llegó la Carmela a la ciudad.
La gente cuando se enamora no paraliza sus vidas, siguen yendo al baño, al supermercado, hacen el aseo en la casa, trabajan y estudian, pagan las cuentas, etc.
En todo caso, se entiende que es entretenimiento, pero debería ser un poco más real. Porque eso sólo pasa en la películas no en la vida.
Amigos son los amigos
Hace mucho tiempo que no escribía en mi blog. Retomo esta tarea. Resumiendo un poco el año 2010, que fue para todos una mierda, debo decir que fue uno de los años más dificiles que me ha tocado vivir de mi vida de adulta. Agradezco a todos mis amigos y amigas así como a mi familia, por las infinitas muestras de apoyo brindadas en todo momento. Mi tono lacónico, tenía sus motivos; un tío muerto en un brutal accidente automovilístico, la muerte de una amiga producto del cáncer, el suicidio de un compañero, y la terrible enfermedad que enfrentan las madres de dos de mis amigos y la lucha que lleva Nicolás contra una enfermedad maldita. Mal. Como dice la canción, la parca anduvo cerca, por ello esa sensación de tristeza que me invadió todo el año, pero que parece que ya se está alejando. Me repito carpe diem y más carpe noctem. Ya vendrán tiempos mejores. Gracias a todos. Los quiero mucho.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Cavilaciones de un feriado feroz
Ojalá tuviera el don de la palabra, y dejar de hacer tantos borradores. Hoy parece domingo pero no lo es, es aún más trágico, es lunes feriado, la lluvia que cae por la ventana es frágil pero fría. Un viento tímido se asoma de vez en cuando en la punta de los árboles del vecino.
Estoy sola en la casa. Espero una llamada que muy adentro mío no espero. Ni cigarrillos tengo. Pero tengo la esperanza de que algo nuevo vendrá para mí. ¡Qué tragedia más grande es la esperanza! la esperanza es lo único que se pierde. A veces asoma su cara de felicidad la esperanza. Algunas veces también la vi yo, pero desde hace un tiempo a esta parte está escondida. Me miro en el espejo y tengo la mirada triste y si lo pienso bien no tengo mucho de qué estar triste. Sólo sé que mientras escribo el tiempo malvado corre volando, y cada día es una derrota para mí y para el resto aunque el resto esté haciendo su vida. No quiero ser perversa pero sé que a mucha gente le pasa lo mismo, no es que sea muy sabia, lo que pasa es que conozco a mucha gente. La gente está sola y no conoce de amores ni de amistades. Todo se limita al trabajo, al lunes, al feriado que nos alivia del trabajo, pero cuando viene el feriado en su infinita agonía y monotonía, sólo queremos volver al trabajo, a ver las mismas caras de amargados y nunca alcanzamos a hacer nada en los feriados, andamos en pijamas y engordamos. El decir por lo menos estoy viva, aunque con este dolor en la cabeza que ya parece compañia indeseable, es ser muy agradecida. Sí estoy viva, pero en el sentido literal. Aunque ya es algo. Me gustaría estar viva de muchas cosas. La esperanza tiene eso, es un pequeño motorcito que nos impusla y ni el cansancio ni la derrota temprana nos detiene. Ese es el lado bueno de la esperanza, nos empuja y no sabemos a qué. Luego viene la lástima y el mirar hacia atrás, que nos hace estar más fuerte, y el bueno, por algo será, y porque es de esperar que aprendamos de nuestros errores. Pero a medida que avanzamos en nuestras vidas la esperanza si sienta al lado nuestro como una vieja en pijamas dispuesta a irse a la cama. Está distinta la esperanza, antes tenía nombre y apellido ahora es que sea lo que Dios quiera. Qué terrible esta frase, que sea lo que Dios quiera, el más optimista espera lo mejor, el que ha dejado de creer en Dios porque ha visto algunas de sus fallas, sabe que ni la esperanza ni Dios lo rescatarán de lo que viene.
Y qué me gustaría hacer ahora, no lo sé. Quizás estar con alguien que me haya costado mucho conquistar, sintiéndome querida y con todo el futuro por delante. Quizás tranquila sin preocupaciones ni mías ni ajenas, sin noticias malas en la tele, sin discursos incorrectamente redactados y políticamente indescifrables.
Los estadios de soledad no se merecen uno solito se los busca, si miro hacia atrás veo muchos cadáveres. A mí favor tengo que decir que de ninguno de ellos en vida me enamoré o que no eran para mi. Ellos dirán que no les di tiempo puesto que estaba esperando que llegara otro mejor, tenía esperanza de algo mejor, algo que yo creía que merecía. Y si ya se pasó el tiempo. No siempre hay tiempo. Ojalá venga hasta mí o que la vida me ponga al lado de él. En la micro no creo porque no ando en micro. En la calle en una que conozco y que me mire y me diga hola te acuerdas... y yo diga... sí, tanto que te demoraste.
Porque sé que me espera alguien mejor... La esperanza es lo último que se pierde.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Esos domingos...
Puedo saber que es un día domingo aunque haya permanecido en estado de coma durante varios meses, sin saber nada del mundo y sin fijarme en el calendario. Los domingos tienen en el aire una especie de tristeza y de desesperanza. No sólo porque antecedecen al lunes laborioso y odioso, sino porque en domingo la gente desaparece de las calles y los ruidos se transforman en la mínima expresión. Se ven los autos de los familiares amontonados en las casas de los vecinos quizás compartiendo los parientes un plato dominguero o un partido de futbol o en cada habitación duermen de a tres la siesta.
Una poesía que recitaba cuando era chica decía " Es día domingo. Llovizna. Hace frío. /Con una constancia que más dolorosa no puedo haber sido.../ Era tan lacónica pero a la vez tan verdadera, que siempre he creído que las cosas malas siempre pasan en domingo. Durante el domingo no funciona nada y siempre el clima es malo, hay lluvia y viento. Y no existe nada más triste que un domingo con lluvia, tan gris y tan solitario, mirando un desfile militar por la tele.
Hoy es domingo y es fiesta patria en Chile. A la agonía natural del domingo le sumo un clima que amenaza con lluvia y viento. Hay un solcito de esos que no calientan nada. Que solo está, irónico y fugaz.
Les dejo esta "Balada de un domingo de mi infancia" de Horacio Rega Molina, para que se den cuenta que el domingo es mal día para muchos otros. (Hasta el cura se aburre en domingo)
Balada de un domingo de mi infancia
Mañana el maestro dará prueba escrita
(Mi infancia no tuvo sino días malos).
Sentada en un banco mi infancia recita:
Colón ha partido del Puerto de Palos.
Es día domingo. Llovizna. Hace frío…
…el cuarto es muy grande, yo estoy solo en él.
Parece que arrastra en el cuarto sombrío.
Su cola de seda la reina Isabel.
Es día domingo. Con una constancia
que más dolorosa no pudo haber sido,
sentada en un banco, repite mi infancia:
del Puerto de Palos, Colón ha partido.
Las seis de la tarde. Se encienden candelas.
Se cierran las puertas. La casa es distinta…
Dan miedo, dan miedo, las tres carabelas,
la Santa María, la Niña y la Pinta.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Señales y serependipias
Generalmente cuando estoy triste o cuando estoy algo confundida busco señales divinas. Estas no son metafísicas ni provienen del más allá, sino que son más artesanales más profanas, por decir algo. Creo en las señales que te da la vida. Una palabra dicha por un extraño en la fila del banco, un titular en el diario de la mañana, una canción conocida al sintonizar la radio, un sueño, un número en la lotería, una publicidad, un graffitti; parecen ser la respuesta para mí a la pregunta ¿y ahora qué hago?
Un hallazgo afortunado o inesperado, un descubrimiento, la casualidad, la coincidencia o accidente, dice el diccionario se llama serendipia. Por eso, siempre cuando el cosmos se confabula con miles de eventos que en otras posibilidades nunca se habrían encontrado, sepa Moya por qué motivos se juntan, a eso yo lo llamo una señal. ¿Que la da Dios, el cosmos o no sé quién? Da lo mismo pues son señales.
Si necesito saber que me aceptarán en algún trabajo o que me irá bien en algún proyecto, digo "si aparece un sí, es positivo y si sale no es todo malo". Entonces empiezo la búsqueda de señales. Salgo del trabajo y miro los carteles de la plaza, busco algún rayado nuevo, busco en los afiches anunciando alguna fiesta retro, en algún lado, debe decir sí o no. La ausencia de señales, también es una señal.
Si me gusta alguien, me pregunto si él estará conmigo o si lo encontraré en algún lado pronto, o si él es para mí, busco su nombre en las paredes, en los créditos de las películas (si aparece su nombre tres veces es sí rotundo), busco señales que me marquen el camino. Generalmente más allá de las señales escritas en las murallas de esta ciudad, nunca se cumple lo que pido al cosmos, pero el proceso de buscar señales que me confirmen si voy en el camino correcto es una delicia de diversión (bueno para mí).
Una vez compré un bingo y le pedí a un santo que me ayudara porque estaba tan apretada de monedas que mi fe creo que puso en moviemiento todo el engranaje. Cuando canté bingo, una vieja de al fondo del local gritó el nombre del santo. Quedé helada y por supuesto siempre he contado esta anécdota, eso es una señal más que visible.
Hace dos días estaba en la disyuntiva de escribir o no un mail a un chico que conocí hace algún tiempo. Estaba revisando mis correos y ordenando la bandeja de entrada mientras me decidía a escribirle. Entré en la carpeta donde tenía los mails enviados y los recibidos del sujeto en cuestión, y el nombre de la carpeta quedó tildado en la pantalla del computador. Ahí estaba. En medio de todos los íconos el nombre del posible destinatario. Traté de abrir otras carpetas y nada. Así que me decidí a enviarle un mail. Veremos en unos días si eso era una señal que tendrá resultados positivos o será la señal de que no debí haber movido un dedo por el destinatario de cuatro letras.
Otra serependipia que me pasó con el principe de la cuatro letras (no es puto ni rana ¡Ojo!), es que cuando nos conocimos, él leía a Lovecraft y hablamos del autor. Hace algunas semanas me regalaron El Necronomicón de Lovecraft, y obvio que me acordé de él y lo contacté por mail.
Otra vez, estaba chateando y en la radio sonaba la canción Angel de Robie Willians. Me acordé de alguien que conocí en Argentina, ya que esa canción me lo traía a la mente. Un segundo más tarde el muchachín y yo conversabamos. Eso sí que era mágico, conversabamos y de fondo "nuestra" canción. En el mismo momento y en distintos espacios, una hermosa coincidencia nos unía.
Buscar señales tiene su lado negativo, pues es tanto el empeño que tengo en practicar este juego, que pierdo más tiempo en buscar señales que encontrar la solución a mis problemas.
Aquí les dejo el cuento persa que dio lugar a la palabra Serenpedipia:
El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.
- "Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?"
- "A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te rindan honores."
- “¿Sólo a veces?”
- “Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Eso es lo que les sucedió a los tres Príncipes de Serendip, que utilizaron distraídamente su inteligencia. Habían sido educados por su padre, que era arquitecto del gran Shá de Persia, con los mejores profesores, y ahora se encaminaban en un viaje hacia la India para servir al Gran Mogol, del que habían oído su gran aprecio por el Islam y la sabiduría. Sin embargo, tuvieron un percance en su camino.”
- “¿Qué les pasó?”
- “Una tarde como esta, caminaban rumbo a la ciudad de Kandahar, cuando uno de ellos afirmó al ver unas huellas en el camino: “Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho".
- “¿Cómo pudo adivinar semejante cosa con tanta exactitud?”
- “Había observado que la hierba de la parte derecha del camino, la que daba al río, y por tanto la más atractiva, estaba intacta, mientras la de la parte izquierda, la que daba al monte y estaba más seca, estaba consumida. El camello no veía la hierba del río.”
- “¿Y los otros príncipes?”
- “El segundo, que era más sabio, dijo: “le falta un diente al camello.”
- “¿Cómo podía saberlo?”
- “La hierba arrancada mostraba pequeñas cantidades masticadas y abandonadas.”
- “¿Y el tercero?”
- “Era mucho más joven, pero aun más perspicaz, y, como es natural, en los hijos pequeños, más radical, al estar menos seguro de sí mismo. Dijo: “el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. La izquierda, seguro".
- “¿Cómo lo sabía?”
- “Las huellas eran más débiles en este lado.”
- “¿Y ahí acabaron las averiguaciones?”
- “No. El mayor, picado en esta competencia, afirmó: “por mi puesto de Arquitecto Mayor del Reino que este camello llevaba una carga de mantequilla y miel.”
- “Pero, eso es imposible de adivinar.”
- “Se había fijado en que en un borde del camino había un grupo de hormigas que comía en un lado, y en el otro se había concentrado un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas.”
- “Se trata de un difícil reto para los otros dos hermanos.”
- “El segundo hermano bajó de su montura y avanzó unos pasos. Era el más mujeriego del grupo por lo que no es extraño que afirmara: "En el camello iba montada una mujer". Y se puso rojo de excitación al pensar en el pequeño y grácil cuerpo de la joven, porque hacía días que habían salido de la ciudad de Djem y no habían visto ninguna mujer aún.”
- “¿Cómo pudo saberlo?”
- “Se había fijado en unas pequeñas huellas de pies sobre el barro del costado del río.”
- “¿Por qué había bajado? ¿Tenía sed?”
- “El tercer hermano, absolutamente herido en su orgullo de adolescente por la inteligencia de los dos mayores, afirmó: "Es una mujer que se encuentra embarazada, hermano. Tendrás que esperar un tiempo para cumplir tus deseos".
- “Eso es aún más difícil de saber.”
- “Se había percatado que en un lado de la pendiente había orinado pero se había tenido que apoyar con sus dos manos porque le pesaba el cuerpo al agacharse.”
- “Los tres hermanos eran muy listos.”
- “Sin embargo, su sabiduría les trajo muchas desgracias.”
- “¿Por qué?”
- “Por su soberbia de jóvenes. Al acercarse a la ciudad, contemplaron un mercader que gritaba enloquecido. Había desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres. Aunque estaba más triste por la pérdida de la carga que llevaba su animal, y echaba la culpa a su joven esposa que también había desaparecido.”
- “¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?”, le dijo el hermano mayor.
- “Sí”, le dijo el mercader intrigado.
- “¿Le faltaba algún diente?”
- “Era un poco viejo”, dijo rezongando, “ y se había peleado con un camello más joven.”
- “¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?”
- “Creo que sí, se le había clavado la punta de una estaca.”
- “Llevaba una carga de miel y mantequilla.”
- “Una preciosa carga, sí.”
- “Y una mujer.”
- “Muy descuidada por cierto, mi esposa.”
- “Qué estaba embarazada.”
- “Por eso se retrasaba continuamente con sus cosas. Y yo, pobre de mí, la dejé atrás un momento. ¿Dónde los habéis visto?”
- “No hemos visto jamás a tu camello ni a tu mujer”, buen hombre, le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.
El discípulo también rió.
- “Eran muy sabios.”
- “Sí, pero el buen mercader estaba muy irritado. Cuando los vecinos del mercado le dijeron que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, los denunció.”
- “¡Pero, ellos tenían razón!”
- “Los perdió su soberbia juvenil. Habían señalado todas esas características del camello con tanta exactitud que ninguno les creyó cuando afirmaron no haber visto jamás al camello. Y se habían reído del mercader, había muchos testigos. Fueron llevados a la cárcel y condenados a muerte ya que en Kandahar el robo de camellos es el peor delito, más que el rapto de esposas.”
- “¡Qué triste destino para los sabios!”
- “La cosa no acabó tan mal. La esposa se había escapado, y pudo llegar antes de que los desventaran en la plaza pública, como era costumbre para castigar a los ladrones de camellos. El poderoso Emir de Kandahar se divirtió bastante con la historia y nombró ministros a los tres príncipes. Por cierto, que el segundo hermano se casó con la muchacha, que estaba bastante harta del mercader.”
- “La sabiduría tiene su premio.”
- “La casualidad los salvó y aprendieron a ser mucho más prudentes a la hora de manifestar su inteligencia ante los demás.”
DE REGALO ESTE LINK
http://www.youtube.com/watch?v=GibiJgWdHaA&feature=related
Otra serependipia que me pasó con el principe de la cuatro letras (no es puto ni rana ¡Ojo!), es que cuando nos conocimos, él leía a Lovecraft y hablamos del autor. Hace algunas semanas me regalaron El Necronomicón de Lovecraft, y obvio que me acordé de él y lo contacté por mail.
Otra vez, estaba chateando y en la radio sonaba la canción Angel de Robie Willians. Me acordé de alguien que conocí en Argentina, ya que esa canción me lo traía a la mente. Un segundo más tarde el muchachín y yo conversabamos. Eso sí que era mágico, conversabamos y de fondo "nuestra" canción. En el mismo momento y en distintos espacios, una hermosa coincidencia nos unía.
Buscar señales tiene su lado negativo, pues es tanto el empeño que tengo en practicar este juego, que pierdo más tiempo en buscar señales que encontrar la solución a mis problemas.
Aquí les dejo el cuento persa que dio lugar a la palabra Serenpedipia:
Los tres príncipes de Serendip
El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.
- "Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?"
- "A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te rindan honores."
- “¿Sólo a veces?”
- “Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Eso es lo que les sucedió a los tres Príncipes de Serendip, que utilizaron distraídamente su inteligencia. Habían sido educados por su padre, que era arquitecto del gran Shá de Persia, con los mejores profesores, y ahora se encaminaban en un viaje hacia la India para servir al Gran Mogol, del que habían oído su gran aprecio por el Islam y la sabiduría. Sin embargo, tuvieron un percance en su camino.”
- “¿Qué les pasó?”
- “Una tarde como esta, caminaban rumbo a la ciudad de Kandahar, cuando uno de ellos afirmó al ver unas huellas en el camino: “Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho".
- “¿Cómo pudo adivinar semejante cosa con tanta exactitud?”
- “Había observado que la hierba de la parte derecha del camino, la que daba al río, y por tanto la más atractiva, estaba intacta, mientras la de la parte izquierda, la que daba al monte y estaba más seca, estaba consumida. El camello no veía la hierba del río.”
- “¿Y los otros príncipes?”
- “El segundo, que era más sabio, dijo: “le falta un diente al camello.”
- “¿Cómo podía saberlo?”
- “La hierba arrancada mostraba pequeñas cantidades masticadas y abandonadas.”
- “¿Y el tercero?”
- “Era mucho más joven, pero aun más perspicaz, y, como es natural, en los hijos pequeños, más radical, al estar menos seguro de sí mismo. Dijo: “el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. La izquierda, seguro".
- “¿Cómo lo sabía?”
- “Las huellas eran más débiles en este lado.”
- “¿Y ahí acabaron las averiguaciones?”
- “No. El mayor, picado en esta competencia, afirmó: “por mi puesto de Arquitecto Mayor del Reino que este camello llevaba una carga de mantequilla y miel.”
- “Pero, eso es imposible de adivinar.”
- “Se había fijado en que en un borde del camino había un grupo de hormigas que comía en un lado, y en el otro se había concentrado un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas.”
- “Se trata de un difícil reto para los otros dos hermanos.”
- “El segundo hermano bajó de su montura y avanzó unos pasos. Era el más mujeriego del grupo por lo que no es extraño que afirmara: "En el camello iba montada una mujer". Y se puso rojo de excitación al pensar en el pequeño y grácil cuerpo de la joven, porque hacía días que habían salido de la ciudad de Djem y no habían visto ninguna mujer aún.”
- “¿Cómo pudo saberlo?”
- “Se había fijado en unas pequeñas huellas de pies sobre el barro del costado del río.”
- “¿Por qué había bajado? ¿Tenía sed?”
- “El tercer hermano, absolutamente herido en su orgullo de adolescente por la inteligencia de los dos mayores, afirmó: "Es una mujer que se encuentra embarazada, hermano. Tendrás que esperar un tiempo para cumplir tus deseos".
- “Eso es aún más difícil de saber.”
- “Se había percatado que en un lado de la pendiente había orinado pero se había tenido que apoyar con sus dos manos porque le pesaba el cuerpo al agacharse.”
- “Los tres hermanos eran muy listos.”
- “Sin embargo, su sabiduría les trajo muchas desgracias.”
- “¿Por qué?”
- “Por su soberbia de jóvenes. Al acercarse a la ciudad, contemplaron un mercader que gritaba enloquecido. Había desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres. Aunque estaba más triste por la pérdida de la carga que llevaba su animal, y echaba la culpa a su joven esposa que también había desaparecido.”
- “¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?”, le dijo el hermano mayor.
- “Sí”, le dijo el mercader intrigado.
- “¿Le faltaba algún diente?”
- “Era un poco viejo”, dijo rezongando, “ y se había peleado con un camello más joven.”
- “¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?”
- “Creo que sí, se le había clavado la punta de una estaca.”
- “Llevaba una carga de miel y mantequilla.”
- “Una preciosa carga, sí.”
- “Y una mujer.”
- “Muy descuidada por cierto, mi esposa.”
- “Qué estaba embarazada.”
- “Por eso se retrasaba continuamente con sus cosas. Y yo, pobre de mí, la dejé atrás un momento. ¿Dónde los habéis visto?”
- “No hemos visto jamás a tu camello ni a tu mujer”, buen hombre, le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.
El discípulo también rió.
- “Eran muy sabios.”
- “Sí, pero el buen mercader estaba muy irritado. Cuando los vecinos del mercado le dijeron que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, los denunció.”
- “¡Pero, ellos tenían razón!”
- “Los perdió su soberbia juvenil. Habían señalado todas esas características del camello con tanta exactitud que ninguno les creyó cuando afirmaron no haber visto jamás al camello. Y se habían reído del mercader, había muchos testigos. Fueron llevados a la cárcel y condenados a muerte ya que en Kandahar el robo de camellos es el peor delito, más que el rapto de esposas.”
- “¡Qué triste destino para los sabios!”
- “La cosa no acabó tan mal. La esposa se había escapado, y pudo llegar antes de que los desventaran en la plaza pública, como era costumbre para castigar a los ladrones de camellos. El poderoso Emir de Kandahar se divirtió bastante con la historia y nombró ministros a los tres príncipes. Por cierto, que el segundo hermano se casó con la muchacha, que estaba bastante harta del mercader.”
- “La sabiduría tiene su premio.”
- “La casualidad los salvó y aprendieron a ser mucho más prudentes a la hora de manifestar su inteligencia ante los demás.”
DE REGALO ESTE LINK
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jueves, 9 de septiembre de 2010
Penélope....
La peor parte de la canción Penélope que canta Serrat es "sentada con su bolso de piel marrón y sus zapatitos de tacón, meneando el abanico", aunque peor es " dicen en el pueblo un caminante llegó..." Buahhh. No sé por qué la radio se ensaña con pasarla a cada rato. Seguro es que como yo habemos muchas Penélopes esparcidas por el mundo. ¡Qué tristeza tiene la espera! y aunque uno no tenga bolso de piel marrón esperamos que esa promesa se cumpla o que ese llamado nos devuelva el alma al cuerpo. También esperamos esas cosas que no tienen nombre, siempre esperamos que los tiempos sean mejores, que la suerte nos sorprenda con una buena nueva, que nos cambie la suerte, esperamos un milagro o que la lotería de la vida cante nuestros números de la suerte.
domingo, 29 de agosto de 2010
Otra oportunidad, otra oportunidad

¿Por qué será que cuándo no lo tienes más lo quieres? Así dice la Lafourcade, y sí, tiene razón. No daré explicaciones amplias, pero hoy después de cinco o seis años, me di cuenta de que me parece que la cagué. Resulta que conocí a alguien, no me acuerdo a dónde, pero la cosa es que salimos un par de veces, sin compromiso y todo en buena. No me acuerdo ni su cara, recuerdo que leía bastante y que teníamos una buena conversación, de esas que me gustan a mí, mucho escritor, y conversaciones políticas y de la contingencia nacional e internacional, O sea, puras pajas, otras en mi lugar, estarían pura risa y palo y a la bolsa, bueno, yo soy así, del tipo intelectual, qué le voy a ser si así me criaron.
Era bastante acogedor estar con él, era simpático recuerdo, pero la polola lo había dejado y se sentía un poco triste, pensaba yo erróneamente en esa época que poco menos era un perdedor, ¿cómo alguien puede ponerse triste porque no lo quieran? El tiempo me daría una lección. No podía entenderlo pues nunca he estado enamorada, creo. Tampoco pude entender, que quizás él buscaba alguien con quien despejar su mente y hacer más llevaderos los días, pues él estaba sufriendo. No pregunté nunca cómo fue aquella separación, pero parece que llevaban tiempo. Quizás pensó que yo podría aliviarlo en algún grado. La cosa es que mi miopía emocional no me hizo reflexionar en eso, en aquellos días. No pude darme cuenta de que él necesita una voz amiga.
Hasta que llegó el minuto fatal: Recuerdo que le pregunté qué le parecía las imputaciones de Pinochet por robos, esa era la noticia de la semana, él me dijo "No tengo opinión al respecto", y eso sería todo. Me corrí. No lo volví a llamar. Me pareció que no era una respuesta. Debía tener opinión sí o sí. Estaba hablando conmigo, por qué no podía hablar conmigo de eso, la cosa es que eso no me gustó y filo, sería todo.
La historia es que hace unas semanas lo encontré en esas páginas donde uno busca amigos y le mandé un mail, diciendo, ¿serás aquel chico que conocí una vez?....él respondió que no recordaba, le envié otro con algunos datos más, y luego me contestó ahhh, claro que me acuerdo, tengo mala memoria pero no para tanto. Y desde ese mail, hace casi quince días que no tengo noticias suyas. Yo le envié dos mails más preguntándole qué era de su vida, pero nada, silencio, silencio. Puede ser que haya ido a una isla desierta donde no haya internet y no se puede comunicar conmigo, o que se acordó de lo imbécil que fui y se cambió de ciudad. Lo último que dijo fue, "tengo mala memoria pero no tanto", o sea, se acordó de mí. Soy un desastre. Me gustaría que me diera otra oportunidad, para demostrale que sí podemos ser amigos o lo que sea, que no soy esa tonta intolerante y presumida que demostré ser antes.
Lo que más me duele es que esta vez quien pegó el portazo fue él, pero él tiene razón, hay que huir de la gente insensible y tonta. Lo siento. Son cosas que pasan. Lo malo es que a mí me pasan siempre.
Un moco tipo vaivén
La historia que contaré ahora, aconteció hace mucho tiempo. Pero es verídica de pé a pá. Todos conocemos la frase de Mahoma, "Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña", esto resume lo que contaré en este espacio virtual. Siendo yo una chica salvaje y decidida a encontrar en amor verdadero o algo que se le parezca aunque sea lejanamente, ya que presumo y de acuerdo a la experiencia propia y la de todos los ejemplares que me rodean que eso del amor para siempre es solo para vender libros y andar haciendo películas, me di en la tarea de acercarme a alguien que en ese tiempo ocupaba mis pensamientos y fantasías, pero que claro, él no sabía que existía, pues yo no era de su círculo de amigos. Me las ingenié para llamarlo, él me dijo que nos encontraramos en una café del centro y que allí conversaríamos respecto de todo. Seguramente, ahora no lo recuerdo, pero yo estaria más feliz que perro con dos colas.
Cuando llegué al local, más producida que mesa de cumpleaños, él estaba ahí en una mesa tomando un café, había llegado primero en forma puntual, todo un caballero. Era un monumento de carne como se dice, atento, bien perfumadito, lindo, lindo. Yo que había tomado el toro por las astas no me amilanaría ante ese espectáculo de hombre que tenía frente a mis ojos, y fue así como conversamos un largo rato. Muy ameno y muy culto. Yo no quedé atrás porque si algo tengo es cacumen.
Todo iba bien, hasta que yo en el recorrido que hacía de su rostro y de sus facciones varoniles, me detuve en un pequeño detalle que destruyó todo lo ideal del momento, y de quizás lo que pudo haber pasado después. Mi atención se dirigió justo frente a su nariz. Allí estaba.Un pequeño moquito de color verde pegado a la parte superior de la fosa nasal derecha, (todavía lo recuerdo), y que se balanceaba con el aire de su respiración, como si estuviera en un columpio. Era un moco tipo vaivén. Mi atención a la conversación se vio contaminada pues aquel defecto en la imagen apolínea de este hombre, se vio mermada enormente por ese insignificante moco danzarín. Allí estaba, en cada palabra que salía de su boca. Y lo que empezó como un pequeño defecto y demostración de su humanidad terminó convirtiéndose en un distractor a mis propósitos. No puedo decir que la culpa la haya tenido el moco, pues nunca más lo volví a ver, pero si puedo sostener que ese moco bailarín destruyó lo que pudo haber sido un recuerdo feliz y perfecto, el hablar con un hombre guapo, inteligente y varonil. Así que ya saben hombres a las citas a ciegas deben ir con la nariz bien sonada. Snif, Snif.
domingo, 8 de agosto de 2010
¡Ofrezco relaciones aquí y ahora!

Tengo hoy la obligación moral de contar a quienes tengan la bondad de leer estas estupideces, que dicho sea de paso, se escriben a minutos de comenzada una licencia de 15 días que me entregara mi traumatólogo (:)), digo, la obligación moral de contar qué ha sucedido la noche de anoche en nuestra querida ciudad de Punta Arenas. Digo nuestra porque aunque sea nacida y criada en Argentina, es esta mi segunda patria, y todo eso.
La cosa es que no escatimaré en detalles para contar lo acontecido el día 8 de agosto del presente en estas apartadas tierras del mundo.
La noche comenzó en la casa de unos amigos, pisco sour de por medio y conversación interesante, llegamos a la conclusión de que “Tú me dejaste caer” es el reggeton más intelectual del cual se haya tenido noticias, porque los “otros sí que son ordinarios y hay puras negras en los videos” y “weas por el estilo”. En estas cavilaciones, avanzaba la velada que ya empezaba a guatear (y afuera el viento áspero y sus rugidos recordaban a los sureños que el rey es él – ¡ya!-), hasta que nos decidimos empezar el recorrido de los caminantes sabatinos buscando un poco de diversión.
Estacionamos en el Celebrity, (aunque yo no muy convencida), desde afuera se escuchaban los alaridos de las guitarras y de la batería, ya pintaba para mí aunque jamás identifique la canción, puesto que esta era al inglés chumango, así que no entendí nada. Mi amigo me dice “ellos cantan Journey” (¿?) Ahhhh, le dije yo. Nos sentamos y comencé mi ronda de cerveza, y mientras saboreaba (les recomiendo una Quilmes muy heladita), pasaba registro de toda la fauna masculina que concurría al lugar buscando lo que todas las solteras buscamos. El menú estaba bastante pobre y cuando ya pensaba que la noche estaba perdida y que debíamos buscar otro antro de perdición, comenzaron a entrar todo tipo de especimenes de diversa condición y contextura (de un cuanto hubo), como la entrada del matadero.
No era perfecto pero bajo las condiciones contextuales, sí, buena música aunque no entendía mucho, pero sí reconocí aquellas melodías que acompañaron mis primeras penas de amor, allá lejos y hace tiempo.
La fauna masculina se movía como mata de calafate al viento, o sea, no se movía, o si lo hacía era para ir al baño. He aquí la primera parada de esta exhausta descripción sabatina puntarenense.
Notamos con mis amigos que algo pasaba a la salida del baño, ya que tanto las mujeres como los hombres que salían de el, ya en condiciones de dudoso equilibrio, salían cantando a todo pulmón, levantando las manos y con la sonrisa de oreja a oreja. ¿Acaso la descarga o el espejo, o quizás la losa blanca, o sepa Moya, tenía un efecto de recargada energía que venía con cancionero incluido? Delirante era verlos guitarrear en el aire o peinarse hacia atrás mientras tarareaban en inglés alguna cancioncita que quizás como yo no habían escuchado nunca, pero en ese momento, en ese momento de total exhibición entonaban. Quizás al mirarse al espejo, tanto hombres como mujeres, recordaron el por qué de su salida.
Bueno y como esta es la historia de un sábado de no importa qué mes, diré que la bravura del tiempo afuera, nos exigió que quedáramos con el poncho puesto todas las horas que estuvimos sentados o a veces parados aplaudiendo la mixtura de las composiciones escuchadas en la oportunidad.
Siguiendo con el relato, después de otra cerveza me dediqué a observar el zoológico humano que deambulaba frente a mí. Mujeres grandes quemando sus últimos cartuchos, viejardos haciéndose los pendejos, chiquitos de recién cumplí 18, profe en serio, y el resto de la fauna que estaba en la edad de merecer y de rango “somos jóvenes” y “somos jóvenes aún”. La música sonaba impeke! y la verdad que su calidad me impactó, o estaba demasiado arriba del baffle (¿se escribe así? sorry).
A lo lejos, frente a mi mesa divisé la cara de un viejo amor de adolescencia y con un poco de nostalgia anhelé estar en esa edad dorada (con la mentalidad que tengo ahora sí, porque déjenme decirle que era del tipo nerds y del tipo aguevonada). Sí, qué razón tiene el poeta, juventud, divino tesoro.
Obvio, que enseguida pensé para mis adentros ¿estaré más reventada que él?, me dije inmediatamente que no, ya que me saqué la lotería genética y todavía puedo publicar mis fotos en facebook en primer plano, señores, no como otros que ponen la foto del hijo o del gato.
Junto a él, (a quien llamaremos “ojitos verdes”, porque no me acuerdo el nombre y menos el apellido!) bailaba desaforado un joven que se azotaba cerca de los parlantes, se paraba en una silla de las mesas que tenían vista preferencial de la manga de músicos, y vociferaba las letras degolladas y mutiladas de las canciones del vasto repertorio ofrecido. Bailaba. A su modo.
Cerca de él, miraba de reojo desde la barra un tipo vestido de negro con campera de cuero, pantalón ajustado, bototos y pelo largo. Puedo discernir, ahora, que la envidia le comería, al ver aquel trompo humano.
Después de algunas canciones, el cuello del sujeto comenzó a girar como si estuviéramos presenciando un exorcismo, el cual fue eterno y a la hora de nuestra salida ya como a las 4.50, todavía seguía siendo azotado (quizás lo estaba desenredando). El espectáculo no tuvo desperdicios, pues yo, que ya tengo varios años de salidas nocturnas, nunca había visto un bicho de estas características, (me cago che´!), raro, raro. De antología. Y aquí es donde aparece la reflexión –etílica- pero reflexión al fin.
¿Pensarán estos dos sujetos, que con sus movimientos y contorsiones, que ya las quisieran en el circo Du Solei, eran sexys? ¿Creían que en esos giros, revoleadas, gritos tipo Jackson, aplausos cacofónicos y fuera de ritmo, habitaba el deseo de todas las féminas presentes, el sueño del hombre perfecto hecho realidad? Y en su inocencia agravada por el grado etílico etiquetado en la botella que tomaban, ¡ofrecían relaciones aquí y ahora! (Ricardo Lagos las ofrecía pero en otro contexto.)
Mientras tanto el de pelo largo hacía girar su cabeza y alguien por ahí dijo: ¡Ahhhh, jed an´ cholders!, seguida de una carcajada maliciosa, que salían de varias mesas.
Cada giro, zapateo, retorcida, era una invitación. Claro que sí, creían ellos que todo aquello era un espectáculo para hacerse desear y provocar. Pues, no, señores, nada más triste. ¡No calientan a nadie, loco!!!!!
Eso me hizo pensar en esa canción que dice “el micrófono huele a cerveza, el calor se podría cortar. Solitarios, oscuros, buscando pareja apurándose un sábado más”. Triste.
Luego de sacadas estas conclusiones y de darme cuenta que hacía nuevamente el mal tercio, ya que mis amigos estaban chapando a lo loco, fui al baño y traté de que al salir no saliera agitando los brazos y cacareando un inglés de una canción que ni idea, me di cuenta que en esta ciudad hay demasiados solos y solas. Porque puedo apostar que más de la mitad de los que estábamos en ese lugar, estábamos de cacería (para ponerlo en términos románticos). Más de la mitad de los que estábamos ahí tomando esa cerveza “gato por liebre”, volvió a casa con la sensación de no hallar lo que se busca, que es paradójico, porque uno no puede buscar aquello que no sabe que ha perdido o que nunca ha tenido, conozco de muchos que una vez encontrado eso que andaban buscando no supieron cómo devolverlo.
Para ponerle un cacho de cultura a estas letras, les dejó una estrofita:
Con un poco de amor serás muy fuerte,
y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha lo invencible.
La cosa es que no escatimaré en detalles para contar lo acontecido el día 8 de agosto del presente en estas apartadas tierras del mundo.
La noche comenzó en la casa de unos amigos, pisco sour de por medio y conversación interesante, llegamos a la conclusión de que “Tú me dejaste caer” es el reggeton más intelectual del cual se haya tenido noticias, porque los “otros sí que son ordinarios y hay puras negras en los videos” y “weas por el estilo”. En estas cavilaciones, avanzaba la velada que ya empezaba a guatear (y afuera el viento áspero y sus rugidos recordaban a los sureños que el rey es él – ¡ya!-), hasta que nos decidimos empezar el recorrido de los caminantes sabatinos buscando un poco de diversión.
Estacionamos en el Celebrity, (aunque yo no muy convencida), desde afuera se escuchaban los alaridos de las guitarras y de la batería, ya pintaba para mí aunque jamás identifique la canción, puesto que esta era al inglés chumango, así que no entendí nada. Mi amigo me dice “ellos cantan Journey” (¿?) Ahhhh, le dije yo. Nos sentamos y comencé mi ronda de cerveza, y mientras saboreaba (les recomiendo una Quilmes muy heladita), pasaba registro de toda la fauna masculina que concurría al lugar buscando lo que todas las solteras buscamos. El menú estaba bastante pobre y cuando ya pensaba que la noche estaba perdida y que debíamos buscar otro antro de perdición, comenzaron a entrar todo tipo de especimenes de diversa condición y contextura (de un cuanto hubo), como la entrada del matadero.
No era perfecto pero bajo las condiciones contextuales, sí, buena música aunque no entendía mucho, pero sí reconocí aquellas melodías que acompañaron mis primeras penas de amor, allá lejos y hace tiempo.
La fauna masculina se movía como mata de calafate al viento, o sea, no se movía, o si lo hacía era para ir al baño. He aquí la primera parada de esta exhausta descripción sabatina puntarenense.
Notamos con mis amigos que algo pasaba a la salida del baño, ya que tanto las mujeres como los hombres que salían de el, ya en condiciones de dudoso equilibrio, salían cantando a todo pulmón, levantando las manos y con la sonrisa de oreja a oreja. ¿Acaso la descarga o el espejo, o quizás la losa blanca, o sepa Moya, tenía un efecto de recargada energía que venía con cancionero incluido? Delirante era verlos guitarrear en el aire o peinarse hacia atrás mientras tarareaban en inglés alguna cancioncita que quizás como yo no habían escuchado nunca, pero en ese momento, en ese momento de total exhibición entonaban. Quizás al mirarse al espejo, tanto hombres como mujeres, recordaron el por qué de su salida.
Bueno y como esta es la historia de un sábado de no importa qué mes, diré que la bravura del tiempo afuera, nos exigió que quedáramos con el poncho puesto todas las horas que estuvimos sentados o a veces parados aplaudiendo la mixtura de las composiciones escuchadas en la oportunidad.
Siguiendo con el relato, después de otra cerveza me dediqué a observar el zoológico humano que deambulaba frente a mí. Mujeres grandes quemando sus últimos cartuchos, viejardos haciéndose los pendejos, chiquitos de recién cumplí 18, profe en serio, y el resto de la fauna que estaba en la edad de merecer y de rango “somos jóvenes” y “somos jóvenes aún”. La música sonaba impeke! y la verdad que su calidad me impactó, o estaba demasiado arriba del baffle (¿se escribe así? sorry).
A lo lejos, frente a mi mesa divisé la cara de un viejo amor de adolescencia y con un poco de nostalgia anhelé estar en esa edad dorada (con la mentalidad que tengo ahora sí, porque déjenme decirle que era del tipo nerds y del tipo aguevonada). Sí, qué razón tiene el poeta, juventud, divino tesoro.
Obvio, que enseguida pensé para mis adentros ¿estaré más reventada que él?, me dije inmediatamente que no, ya que me saqué la lotería genética y todavía puedo publicar mis fotos en facebook en primer plano, señores, no como otros que ponen la foto del hijo o del gato.
Junto a él, (a quien llamaremos “ojitos verdes”, porque no me acuerdo el nombre y menos el apellido!) bailaba desaforado un joven que se azotaba cerca de los parlantes, se paraba en una silla de las mesas que tenían vista preferencial de la manga de músicos, y vociferaba las letras degolladas y mutiladas de las canciones del vasto repertorio ofrecido. Bailaba. A su modo.
Cerca de él, miraba de reojo desde la barra un tipo vestido de negro con campera de cuero, pantalón ajustado, bototos y pelo largo. Puedo discernir, ahora, que la envidia le comería, al ver aquel trompo humano.
Después de algunas canciones, el cuello del sujeto comenzó a girar como si estuviéramos presenciando un exorcismo, el cual fue eterno y a la hora de nuestra salida ya como a las 4.50, todavía seguía siendo azotado (quizás lo estaba desenredando). El espectáculo no tuvo desperdicios, pues yo, que ya tengo varios años de salidas nocturnas, nunca había visto un bicho de estas características, (me cago che´!), raro, raro. De antología. Y aquí es donde aparece la reflexión –etílica- pero reflexión al fin.
¿Pensarán estos dos sujetos, que con sus movimientos y contorsiones, que ya las quisieran en el circo Du Solei, eran sexys? ¿Creían que en esos giros, revoleadas, gritos tipo Jackson, aplausos cacofónicos y fuera de ritmo, habitaba el deseo de todas las féminas presentes, el sueño del hombre perfecto hecho realidad? Y en su inocencia agravada por el grado etílico etiquetado en la botella que tomaban, ¡ofrecían relaciones aquí y ahora! (Ricardo Lagos las ofrecía pero en otro contexto.)
Mientras tanto el de pelo largo hacía girar su cabeza y alguien por ahí dijo: ¡Ahhhh, jed an´ cholders!, seguida de una carcajada maliciosa, que salían de varias mesas.
Cada giro, zapateo, retorcida, era una invitación. Claro que sí, creían ellos que todo aquello era un espectáculo para hacerse desear y provocar. Pues, no, señores, nada más triste. ¡No calientan a nadie, loco!!!!!
Eso me hizo pensar en esa canción que dice “el micrófono huele a cerveza, el calor se podría cortar. Solitarios, oscuros, buscando pareja apurándose un sábado más”. Triste.
Luego de sacadas estas conclusiones y de darme cuenta que hacía nuevamente el mal tercio, ya que mis amigos estaban chapando a lo loco, fui al baño y traté de que al salir no saliera agitando los brazos y cacareando un inglés de una canción que ni idea, me di cuenta que en esta ciudad hay demasiados solos y solas. Porque puedo apostar que más de la mitad de los que estábamos en ese lugar, estábamos de cacería (para ponerlo en términos románticos). Más de la mitad de los que estábamos ahí tomando esa cerveza “gato por liebre”, volvió a casa con la sensación de no hallar lo que se busca, que es paradójico, porque uno no puede buscar aquello que no sabe que ha perdido o que nunca ha tenido, conozco de muchos que una vez encontrado eso que andaban buscando no supieron cómo devolverlo.
Para ponerle un cacho de cultura a estas letras, les dejó una estrofita:
Con un poco de amor serás muy fuerte,
y si ese amor suplanta lo imposible
vencerás con el tiempo toda suerte
y serás en la lucha lo invencible.
Insiste un sábado más. Es el amor; se nos escapa en el aire.
domingo, 20 de septiembre de 2009
La vida ya no pasa en TNT, pasa en Facebook
Ok, es cierto que de un tiempo a esta parte nos hemos vuelto "más sociables", aunque virtualmente sociables. Sí, hablo de Facebook, la vida pasa en Facebook, ya no pasa por TNT. Se convirtió en nuestro placer culpable. ¿Cuántas horas hemos pasado poniendo fotitos, haciendo comentarios tipo xat, mal redactados y contradictorios, saludando por el día del cumpleaños, aceptando invitaciones a eventos que sabemos que no vamos a ir?, (recuerdan la marcha en contra de la telefónica; fue promocionado en Facebook se anotaron 4000 para ir y fueron 4), y un largo etc.
Pero seamos francas. Cuando buscamos a esos novios o amigos y amigas que hace mucho tiempo no vemos, nos entra pánico. Un pánico que tiene que ver con cómo se verán ellos, una inseguridad propia que deja el paso del tiempo. Y cuando nos hacen una solicitud de amistad y aceptamos, esperamos que la foto de perfil sea actualizada y no del hijito de cuando era bebé. Sí, que sea actualizada para ver cómo está ahora.
Facebook funciona como un espejito cibernético. ¿Espejito, espejito quién está más viejito? nos decimos. La mayoría de la veces nos encontramos con ex compañeros un tanto estropeados, gordos y gordas con una hilera de hijos y dos matrimonios al cuerpo, preguntándose como le van a ser para la matrícula de los chicos para el colegio, o preguntándose que hay de nuevo porque hace diez años que no van a un happy hour.
Admitámoslo, nos alivia esta situación, -aquellos que están en la situación descrita anteriormente dejen de leer esto, gracias:)- no nos alegra, pero nos alivia. ¿Por qué? por aquello del Carpe Diem, lo de disfrutar el día como metáfora de la vida. Como si fuera una acción automática, hacemos cuentas y llegamos a la conclusión que estamos mejor o peor que fulano o sultano.
Nunca fue tan gráfico el paso del tiempo que cuando algún ocioso, carga la foto de cuando ibas al colegio; típico; todos flacos, jovensísimos, con una moda que te la encargo, con ese peinado que delata que en realidad hace poco te salió el rubio, o que antes no habías conocido la pinza de depilar porque tenías una sola ceja arriba de esos ojos llenos de la inocencia perdida. En fin.
Tengo patente, algún novio que está en Facebook ahora mismo, que cuando lo vi pensé menos mal que no formalicé, ya que ahora se ve muy viejo y arruinado, y te pone esos mensajitos: ¿Qué hacés? ¿Nos juntamos un día? Yo acá pasándola, la vida no me ha tratado nada bien, me separé y siempre me acuerdo de vos etc. Claro que vos ya sabes que eso es todo verso, es por si acaso. Hombres necios, con esos comentarios huimos las mujeres. Si antes, con una vida llena de juventud no les dimos bola, ahora con la presentación de ese curriculum, rajamos. No. No queremos problemas.
Nos gustan que en nuestro muro nos pongan; ¿Cómo estás? Yo; solterísimo y con ganas de recomenzar donde quedamos, ah y ahora trabajo en la Enap, tengo casa, auto y nana, etc. No nos gustan esos comentarios: Xelita, que güenaaaa weon, ahi nos velmont. ¿Hello? Push, Push, fuera lagarto, fuera .
O también típico el carrete de reencuentro, al cual nos preparamos dejando de comer por lo menos una semana antes, para no reventar el pantalón con la primera papa que nos echemos a la boca. Compramos ropa y nos alegra de verdad reencontrarnos con nuestros seres queridos. Lo malo, las fotos que se suben. Bailando arriba de la mesa como desaforados, como si hubiesen soltado el ganado, como si hiciera mil años que no te dejan salir de la casa. Y recordamos todos esos momentos en la escuela, los sobrenombres, y miramos al feíto de la clase, que ahora no está nada de feíto, pero que ya tiene dueña, y que es más feliz que el carilindo que ahora está con la ponchera de treintón carreteado y separado, en situación de reintentar algo.
Otra cosa que es común son los comentarios de compañeras o conocidas por facebook con sus frases clichés, clasistas y siúticas; "En llanuras de Diana, relajándome del trabajo semanal", o "En el aeropuerto rumbo a Egipto", (Lo pongo lejos para no herir a nadie), "Yo y mi amorcito", "En el gimnasio, con mi personal trainer", Buhhhhh. Y uno; "Paren el mundo que me quiero bajar", "Ahhhh, odio mi vida", "Estoy leyendo un libro que salió 30 lucas y es una paja", etc... ¿Cuándo nos tocará escribir?; "Ay! Muy despeinada porque acabo de llegar del motel", u "Hoy no hice nada en el trabajo y nadie se dio cuenta", o "Mi vida es un derroche de felicidad, envidienme", etc.
En conclusión y dejando como conclusiones; Facebook sirve para dos cosas; reencontrarnos con nuestros seres queridos y darnos cuenta que siempre hay gente que está más cagado que uno, y que para muchos los cagados somos nosotros. Como sea, siempre es bueno volver a verlos. Besos.
PD: Y para cerrar como El Rumpy, nos vamos a ponernos un tema; El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos.
Hacerse cargo de los calzones

Acabo de comprar un libro interesantísimo de Fernando Villegas, que se llama "Ruego a usted tenga la bondad de irse a la cresta", y mientras leía las primeras páginas me imaginaba que en el me encontraría con situaciones contradictorias como ya lo anunciaba el título; un banquete de ironías y situaciones poco afortunadas, pero que reflejan según lo que dice el autor ciertos tipos de chilenos, a los que todos mandaríamos a la cresta.
Justamente ese es el sentido que quiero darle a este blog, que sea una mezcla de situaciones afortunadas y de esas que no lo son tanto, pero que a todas nos han pasado y forman parte de nuestro anécdotario. Pero la idea principal es recordar aquellas en las que mandamos a la punta del cerro a todos.
¿Y el por qué del título? Bueno, el diario de Bridget Jones es mi película favorita. Entre nosotras, la he visto 14 veces y siempre me reconozco en ella. Sobretodo la parte de los calzones, aunque los míos son mucho más chiquitos, la idea es la misma. Miramos nuestros calzones y desearíamos que fueran más chicos ¿ o no? Además, mañana como buen lunes comienzo con la dieta número x de mi vida, para bajar algunos kilitos de más.
Espero sea un diario de nuestras situaciones cotidianas y ojalá no tanto, porque siempre nos pasan cosas que a nadie les ha pasado antes, pero que aceptamos porque son parte de nuestra vida, así como nuestros calzones, aunque no nos gusten son nuestros y nos contienen y nos dan forma.
Bueno la invitación está hecha, espero que posteen y dejen sus comentarios y que propongan temas y situaciones. Un beso y hacerse cargo de esos calzones.













