domingo, 29 de agosto de 2010

Otra oportunidad, otra oportunidad


¿Por qué será que cuándo no lo tienes más lo quieres? Así dice la Lafourcade, y sí, tiene razón. No daré explicaciones amplias, pero hoy después de cinco o seis años, me di cuenta de que me parece que la cagué. Resulta que conocí a alguien, no me acuerdo a dónde, pero la cosa es que salimos un par de veces, sin compromiso y todo en buena. No me acuerdo ni su cara, recuerdo que leía bastante y que teníamos una buena conversación, de esas que me gustan a mí, mucho escritor, y conversaciones políticas y de la contingencia nacional e internacional, O sea, puras pajas, otras en mi lugar, estarían pura risa y palo y a la bolsa, bueno, yo soy así, del tipo intelectual, qué le voy a ser si así me criaron.

Era bastante acogedor estar con él, era simpático recuerdo, pero la polola lo había dejado y se sentía un poco triste, pensaba yo erróneamente en esa época que poco menos era un perdedor, ¿cómo alguien puede ponerse triste porque no lo quieran? El tiempo me daría una lección. No podía entenderlo pues nunca he estado enamorada, creo. Tampoco pude entender, que quizás él buscaba alguien con quien despejar su mente y hacer más llevaderos los días, pues él estaba sufriendo. No pregunté nunca cómo fue aquella separación, pero parece que llevaban tiempo. Quizás pensó que yo podría aliviarlo en algún grado. La cosa es que mi miopía emocional no me hizo reflexionar en eso, en aquellos días. No pude darme cuenta de que él necesita una voz amiga.

Hasta que llegó el minuto fatal: Recuerdo que le pregunté qué le parecía las imputaciones de Pinochet por robos, esa era la noticia de la semana, él me dijo "No tengo opinión al respecto", y eso sería todo. Me corrí. No lo volví a llamar. Me pareció que no era una respuesta. Debía tener opinión sí o sí. Estaba hablando conmigo, por qué no podía hablar conmigo de eso, la cosa es que eso no me gustó y filo, sería todo.

La historia es que hace unas semanas lo encontré en esas páginas donde uno busca amigos y le mandé un mail, diciendo, ¿serás aquel chico que conocí una vez?....él respondió que no recordaba, le envié otro con algunos datos más, y luego me contestó ahhh, claro que me acuerdo, tengo mala memoria pero no para tanto. Y desde ese mail, hace casi quince días que no tengo noticias suyas. Yo le envié dos mails más preguntándole qué era de su vida, pero nada, silencio, silencio. Puede ser que haya ido a una isla desierta donde no haya internet y no se puede comunicar conmigo, o que se acordó de lo imbécil que fui y se cambió de ciudad. Lo último que dijo fue, "tengo mala memoria pero no tanto", o sea, se acordó de mí. Soy un desastre. Me gustaría que me diera otra oportunidad, para demostrale que sí podemos ser amigos o lo que sea, que no soy esa tonta intolerante y presumida que demostré ser antes.

Lo que más me duele es que esta vez quien pegó el portazo fue él, pero él tiene razón, hay que huir de la gente insensible y tonta. Lo siento. Son cosas que pasan. Lo malo es que a mí me pasan siempre.




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