Hay palabras que son como balas. O como balas y cuchillos. Así empieza el libro de Óscar Contardo "Siútico", en el que despelleja la vida social chilena y sus divisiones. Muchas veces hemos escuchado las palabras cuico, roto, ordinario, flaite, mediopelo, pobretón, chula (sssshula) y un largo y despectivo etc.
Ayer, en un bar o pub de la ciudad, estaba con unos amigos y nos enfrascamos en una conversación que tenía como tema principal a los siúticos. Casi como si fueran una especie distinta a la raza humana, comentamos los alcances de la palabra siútico y los comportamientos que estos ejemplares exiben para según ellos distinguirse del resto de la población urbana. Los siúticos vienen a ser aquellos personajes que provienen de clases sociales bajas o medias y que de pronto por distintas razones comienzan a emerger y se instalan en las clases sociales más altas, convirtiéndose en burgueses o en rotos con plata, pero por más poder adquisitivo que posean se les nota que son nuevos ricos. Ser siútico en Chile, es casi mala palabra, porque es más "digno" ser pobre o roto, que aparecido o cuico falso.
Bueno, la historia es que mis dos amigos que son chilenos y que conocen a los siúticos y los olfatean a muchos metros, comentaron las historias de una conocida suya, la que estaba sentada en la mesa de enfrente.
Se conoce a un siútico _señalaron_ porque siempre habla de millones y cuenta que lo que usa es de primer nivel. "Esta parka de cuero la mandé a buscar a Estados Unidos y me salió 700 mil pesos y tiene incluido un GPS", dicen que dijo la nueva rica, y que por ello no se la sacaba nunca. También comentaron que la gente que siempre ha tenido no demuestra su plata ni anda mostrando sus adquisiciones como trofeos u ostentaciones para el resto. La gente que "siempre tuvo" muchas veces es más ahorrativa que los nuevos ricos que se gastan todo derrochando en cualquier cosa. Y muchas cosas más. La verdad que yo habiendo leído el libro que antes mencioné me causó mucha gracia ver el manejo del tema que tenían mis amigos sin haberlo ni siquiera hojeado, porque como me pude dar cuenta los siúticos son una especie distinta que se huele a lo lejos y se repele. Jajaja.
