Puedo saber que es un día domingo aunque haya permanecido en estado de coma durante varios meses, sin saber nada del mundo y sin fijarme en el calendario. Los domingos tienen en el aire una especie de tristeza y de desesperanza. No sólo porque antecedecen al lunes laborioso y odioso, sino porque en domingo la gente desaparece de las calles y los ruidos se transforman en la mínima expresión. Se ven los autos de los familiares amontonados en las casas de los vecinos quizás compartiendo los parientes un plato dominguero o un partido de futbol o en cada habitación duermen de a tres la siesta.
Una poesía que recitaba cuando era chica decía " Es día domingo. Llovizna. Hace frío. /Con una constancia que más dolorosa no puedo haber sido.../ Era tan lacónica pero a la vez tan verdadera, que siempre he creído que las cosas malas siempre pasan en domingo. Durante el domingo no funciona nada y siempre el clima es malo, hay lluvia y viento. Y no existe nada más triste que un domingo con lluvia, tan gris y tan solitario, mirando un desfile militar por la tele.
Hoy es domingo y es fiesta patria en Chile. A la agonía natural del domingo le sumo un clima que amenaza con lluvia y viento. Hay un solcito de esos que no calientan nada. Que solo está, irónico y fugaz.
Les dejo esta "Balada de un domingo de mi infancia" de Horacio Rega Molina, para que se den cuenta que el domingo es mal día para muchos otros. (Hasta el cura se aburre en domingo)
Balada de un domingo de mi infancia
Mañana el maestro dará prueba escrita
(Mi infancia no tuvo sino días malos).
Sentada en un banco mi infancia recita:
Colón ha partido del Puerto de Palos.
Es día domingo. Llovizna. Hace frío…
…el cuarto es muy grande, yo estoy solo en él.
Parece que arrastra en el cuarto sombrío.
Su cola de seda la reina Isabel.
Es día domingo. Con una constancia
que más dolorosa no pudo haber sido,
sentada en un banco, repite mi infancia:
del Puerto de Palos, Colón ha partido.
Las seis de la tarde. Se encienden candelas.
Se cierran las puertas. La casa es distinta…
Dan miedo, dan miedo, las tres carabelas,
la Santa María, la Niña y la Pinta.

1 comentario:
inspirada en este breve pero certero trozo de realidad...Es sábado ya, resuenan de lejos
motores de autos que guían pendejos.
El vecino toca fuerte en el stereo
Las canciones rancias de un roquero viejo.
Las chicas del barrio se visten de “pinta”
Las discos esperan su cadencia fina
Los chicos afeitan su invisible barba
Y compran condones para ver si atinan.
La vereda huele a lavanda fresca
Las viejas se han puesto sus prendas más buenas
Para ver si el viejo con tanta indirecta
Se raja esta noche con alguna cena
Y así sigue el rito del sábado noche
El niño en vigilia, la vieja en su bingo
Y nadie se acuerda que aunque no lo quiera
Vivirá mañana un nuevo domingo.
chang...chang, chang.
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